Cookie Settings

In English

Amadas y amados,

Me dio mucha tristeza escuchar el veredicto rendido el día de hoy en el juicio de Kyle Rittenhouse, el joven que viajó hasta Kenosha, Wisconsin el año pasado y con un arma mató a dos personas e hirió gravemente a una tercera. El incidente dejó al descubierto muchos de los problemas con los cuales seguimos batallando como país, y los cuales intentamos ignorar con demasiada frecuencia: temas de justicia racial, justicieros blancos, y la violencia con armas. Rittenhouse llegó a Kenosha, armado hasta los dientes, como parte de una horda de hombres blancos con la intención de acabar con las manifestaciones por la justicia racial y terminó acabando con dos vidas. Con la excusa de proteger la propiedad privada, llegó listo para cometer actos de violencia y eso fue exactamente lo que hizo. Tal como lo manifestó el fiscal, existe una diferencia entre la defensa propia ante un acto de violencia y la creación de una situación de violencia para usar la defensa propia. En términos más claros, “uno pierde el derecho a la defensa propia cuando es uno quien trae el arma, cuando es uno quien crea una situación peligrosa, cuando es uno quien provoca a otras personas”.

Cuando se dio a conocer el veredicto de hoy, muchos reconocieron que en este país tenemos dos sistemas legales, uno para los hombres blancos, y otro para todos los demás. Muchos han sugerido que si Rittenhouse fuese negro, el veredicto hubiese sido completamente diferente. Yo me atrevería a decir aún más. Cuando vemos los vídeos de esa noche, yo diría que si Rittenhouse hubiese sido negro, lo más probable es que él hubiese perdido la vida esa noche. Un joven blanco que abiertamente portaba un arma automática por las calles de la ciudad fue básicamente ignorado por las autoridades del orden público. Si hubiese sido un hombre negro, creo que el resultado hubiese sido completamente diferente.

Al mismo tiempo estamos presenciando el juicio de la emboscada de Ahmaud Arbery, un hombre negro, en Brunswick, Georgia. Y a pesar de que todos los acusados admiten que Arbery no estaba armado y que no los había amenazado y a pesar de que todas las pruebas muestran que Arbery intentaba huir del lugar sin armas, este caso injustamente también pende de un hilo. En ambos casos, podemos ver que dos autoproclamados justicieros tomaron la justicia en sus propias manos. Y les digo, que si esto le puede pasar a estas personas, fácilmente también le puede pasar a cualquiera de nosotros.

Pero el punto que trato de resaltar, es que rara vez nos pasa. Sobre todo si somos blancos, privilegiados, y si tenemos suficiente dinero para defendernos. Simplemente tenemos que hacer mejor las cosas, debemos ser mejores.

Esto ocurre solo un día después de que un juez en Nueva York “oró” sobre la condena de un joven blanco que se había declarado culpable de cargos de violación, abuso sexual, y acoso sexual y solamente le dictó una condena de libertad vigilada porque dijo que tiempo en la prisión “no era lo apropiado”. (https://lawandcrime.com/crime/judge-prayed-about-it-and-decided-that-prison-time-for-admitted-rapist-of-teen-girls-isnt-appropriate/).

Sabemos que las tasas de encarcelamiento para los estadounidenses negros son cinco veces más altas que las tasas de los estadounidenses blancos y 1,3 veces más altas que las de los latinoamericanos. (https://www.sentencingproject.org/publications/color-of-justice-racial-and-ethnic-disparity-in-state-prisons/). Según La Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), las mujeres que matan a las personas que las han abusado pasan un promedio de 15 años en la prisión mientras que los hombres que matan a sus esposas pasan entre dos o seis años en la prisión. (https://www.domesticshelters.org/articles/in-the-news/women-serve-longer-prison-sentences-after-killing-abusers). Los hombres de comunidades indígenas son cuatro veces más propensos a ser encarcelados que los hombres blancos, mientras que las mujeres indígenas son seis veces más propensas a ser encarceladas que sus contrapartes de raza blanca. (https://www.jailedformelanin.org/native-commuities).

Se supone que la justicia es ciega; sin embargo, una y otra vez, nuestro sistema de justicia ha demostrado favorecer al hombre blanco. Está sumamente fuera de balance.

Yo oro por todos los que son parte de este caso, incluyendo a Kyle Rittenhouse. Oro por todas las víctimas de la violencia con armas. Oro por nuestro país y por nuestro sistema de justicia. Hay tantas cosas que tienen que cambiar. Participemos y actuemos para alcanzar un sistema más justo de aquí en adelante. Si quiere ser parte del esfuerzo de lograr un sistema de justicia penal equitativo, visite el enlace a continuación para informarse sobre los pasos que la Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal recomienda:
https://www.episcopalchurch.org/ogr/get-involved-with-criminal-justice-reform/

Bendiciones,

+Greg

Declaración del Obispo Rickel sobre el veredicto en el caso de Kyle Rittenhouse

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *